domingo, 15 de febrero de 2015

¡Qué bonita sensación!

Sientes la presión, los nervios a flor de piel, parece que el corazón late más fuerte, la respiración cambia de compás. Ahora tienes el poder de dirigir algo en tus manos, de controlar tu decisión, de elegir si guiarte por tus impulsos o no, de redefinir tu vida. 
Cuesta menos todo eso de apostar cuando apuestas sobre seguro. Aunque merece más la pena arriesgar cuando no sabes si ésta es una de esas veces en las que toca ganar. Parecía más sencillo dejarte llevar, pero esta vez decidiste apostar por ti.

No controlas el camino pero sí cómo llegar.

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