Son razones para seguir creciendo y avanzar. No importan los golpes, la vista a largo plazo, a un futuro mejor.
El temor nunca fue nuestro aliado, y ahora, ya, no nos importa. Solo queremos probar y mejorar. Aunque nos cueste y dediquemos mucho tiempo a ello. Queremos progresar, cultivarnos, y si nos desnudan hasta volver a ser una semilla, prepararnos para florecer la próxima primavera.