Ven y dime quién eres.
Dime como hace tiempo que me querías, que lo darías todo por mi. Dime que harías, cómo y qué sacrificarías.
Miénteme al menos, y hazme sonreír, como hacías antes.
Porque jugar a aquel juego de niños no se quedó en eso. Jugamos a amarnos más de lo debido, jugamos tú conmigo y yo contigo. Jugamos a dejarnos llevar.
Dime ahora quién eres, ¿un niño que solo quería jugar? ¿Un alma enamorada? Dime quién eres, respóndeme.
lunes, 24 de marzo de 2014
Cuando todo comenzó, me pediste que disfrutara. Y eso hice lo mejor que pude.
Me pediste que confiara en ti, y eso hice lo mejor que pude.
Me pediste que fuera sincera, y eso hice lo mejor que pude.
Me pediste que tratara de comprenderte, y eso hice lo mejor que pude.
Me pediste que fuera fiel y que no te engañara, y eso hice lo mejor que pude.
Disfruté contigo y de ti.
Confié en ti.
Fui sincera.
Traté de comprenderte a pesar de ser nula en ello.
Y te fui fiel.
Creí que todo iría mejor, pero eso hice.
Y sin quererlo, al hacerlo lo mejor que pude, te di mi mejor yo, para que tú lo cuidaras esta vez.
Y eso hiciste lo mejor que pudiste.
Me pediste que confiara en ti, y eso hice lo mejor que pude.
Me pediste que fuera sincera, y eso hice lo mejor que pude.
Me pediste que tratara de comprenderte, y eso hice lo mejor que pude.
Me pediste que fuera fiel y que no te engañara, y eso hice lo mejor que pude.
Disfruté contigo y de ti.
Confié en ti.
Fui sincera.
Traté de comprenderte a pesar de ser nula en ello.
Y te fui fiel.
Creí que todo iría mejor, pero eso hice.
Y sin quererlo, al hacerlo lo mejor que pude, te di mi mejor yo, para que tú lo cuidaras esta vez.
Y eso hiciste lo mejor que pudiste.
martes, 11 de marzo de 2014
No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe...
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa..."
Martha Rivera Garrido
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa..."
Martha Rivera Garrido
lunes, 10 de marzo de 2014
Si eres sensible, búscate un escudo.
Búscate un escudo en ti.
Porque el día menos esperado a ese escudo le saldrán pinchos, por fuera para defenderte. Y será tu mejor aliado.
Porque el día menos esperado a ese escudo le saldrán pinchos, por dentro para atacarte. Y será tu peor enemigo.
Así que aprende a construir tu propio escudo, tus propias fortalezas. Aprende a ser tú, y a no dejarte herir por tu escudo. Créate un escudo de amor propio y de orgullo por ser quien eres.
Búscate un escudo en ti.
Porque el día menos esperado a ese escudo le saldrán pinchos, por fuera para defenderte. Y será tu mejor aliado.
Porque el día menos esperado a ese escudo le saldrán pinchos, por dentro para atacarte. Y será tu peor enemigo.
Así que aprende a construir tu propio escudo, tus propias fortalezas. Aprende a ser tú, y a no dejarte herir por tu escudo. Créate un escudo de amor propio y de orgullo por ser quien eres.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)