viernes, 19 de septiembre de 2014

Society sucks.

No somos seres perfectos. La mayoría de las personas piensan que sí, pero no.
No hacemos las cosas bien, aunque creamos hacerlas de la mejor forma posible. No ponemos orden a las cosas, ni a las personas, ni siquiera ponemos orden a nuestra vida cuando nos hace falta. 
Vivir es adaptarse, es saber convivir con miles de personas que se cruzan en nuestro camino. Vivir consiste en ir llenando los espacios de nuestra vida a medida que pasa el tiempo. No podemos elegir como vivir, solo podemos elegir entre las varias posibilidades que tenemos, unos más y unos menos. No elegimos nuestra vida, ni elegimos a las personas que entran y salen de ella. Ni siquiera elegimos nuestra personalidad, solo nos amoldamos a las experiencias que pasamos, creyendo saber todo de ellas, creyendo poder empatizar con cualquiera que se encuentre "en nuestra misma situación". Solo somos unos cualquiera, unos don nadie. 
Sin embargo, nos pasamos la vida exigiendo a los demás, pidiendo respuestas. Nos creemos con el derecho de golpear al prójimo, de insultarle, de opinar sobre su vida. Pero no somos nadie. No somos ni quien creemos ser, porque depende del momento, somos personas diferentes, ya sea por lo que decimos o por lo que hacemos. Porque no siempre actuamos apoyando los criterios que defendemos, ni damos valor real a las cosas que creemos que lo tienen. No siempre somos tan fuertes, ni tan listos, ni tan ideales como pensamos. Y nos creemos tener el poder suficiente como para mirar a los que nos rodean por encima del hombro.
Siempre miras a los ojos como queriendo entender qué pasa en ellos. 
Pero no hay más que los ojos que ves. 
Ni en ellos se refleja el alma, ni jamás comprenderás por todo por lo que esos ojos han pasado. 

martes, 16 de septiembre de 2014

Porque si ella es capaz de sostenerse en pie, es posible que se marche andando.

Y por eso tenéis miedo. Porque teméis que una persona que merece la pena se marche de vuestro lado y no os sentís capaces de "luchar por lo que merece la pena tener". Por eso, preferís no darle la libertar de creer que puede mantenerse en pie sola, preferís que no se sienta una persona libre, y la atáis. Tenéis miedo y no lo queréis reconocer. Y vais defendiendo lo que realmente no creéis, porque sois unos cobardes y unos egoístas, que por miedo a perder tratan con desprecio a personas que no lo merecen.

Eso sois.

Pero no es más que una mentira por miedo. Aunque vayáis de valientes.

Estáis en edad de perder y aprender. En edad de arriesgar. Porque a lo que hoy día estáis dando forma es a vuestro futuro. Y es mejor, tratar de conocer que echar la vista atrás y ver qué es lo que habéis perdido por fingir que la realidad no os importa.

Lástima que las apariencias no lo sean todo.


La tendencia del cuerpo es la de mantenerse vivo. Pero, ¿y cuando no te sientes vivo? ¿Es el cuerpo del que formas parte lo que sientes? ¿O el alma? ¿O qué es?

jueves, 11 de septiembre de 2014

Verónica.

Eres un alma tan libre, que a la mínima que te sientes atada, estás deseando volar. Un alma tan libre, que solo tú eliges tu camino, y tan libre como para saber que por mucho que te equivoques vas a saber ser lo suficientemente fuerte como para seguir. Eres tan libre, que apuestas aunque no vayas a ganar, que arriesgas aunque sepas que vas a perder, no por llevar la contraria a nadie, sino porque defiendes lo que piensas y actúas en consecuencia.
Eres tan jodidamente perfecta para estar en mi vida, que a veces me pregunto si me merece la pena perder tanto o pasarlo tan mal y no ganar nada, pero tenerte a mi lado. Y respondo firmemente que sí. Que si eres el lado bueno de todas las cosas que tengo, espero que me caiga todo lo malo mientras sigas a mi lado.  Quizás seas tú todo lo que el karma me debe.

Que el tiempo pone cada cosa en su lugar ya lo tengo claro. Lo que ahora me gustaría saber es por qué hay veces en las que ni siquiera el tiempo me ayuda a situarme.

Por ahora he aprendido dos cosas de la vida:



Que de los errores se aprende y que el si el ser humano es el único que tropieza dos veces con la misma piedra, no quiero ser un ser humano, o al menos, no uno cualquiera.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Los días pueden parecer eternos, pero solo tú puedes combatir el infierno que tienes dentro. Porque no hay lucha peor que la que puedes tener contigo mismo. Y una don nadie como yo, que por desgracia sabe del tema, te va a soltar un breve consejillo. Ser más fuerte contigo mismo puede ser tanto bueno como malo, pero al menos no dejas tu dolor en manos de nadie. No dependes de nadie, eres tan libre como te propongas. 
No es fácil tener una lucha interna, pero igual no son fáciles muchas cosas por las que pasamos, y como digo, tarde o tempranos acaban pasando. No te culpes por creer menos en ti, viniste solo al mundo y solo te irás, eres todo lo que tienes, lo más valioso. Nunca dependas de nadie, aprende a quererte con tus defectos y virtudes. Y sobretodo, nunca esperes que alguien te quiera lo que tú no eres capaz de quererte. 
PD: "Nadie dijo que fuera fácil", pero "¿quién dijo miedo?"

domingo, 7 de septiembre de 2014

Si eres feliz, dile a tu sonrisa que me voy.
Si confías en mi, dile a tu cabeza que ya no estoy.
Si me echas de menos, dile a tu corazón que ya me fui.
Mírate en el espejo y verás que estás solo. Que no soy yo la que está a tu lado. Que esa loca que te amó ya se ha marchado, y para no volver.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Al fin y al cabo nunca perdemos la esperanza de lo que nos pueda pasar y seguimos imaginando un mundo, tanto irreal como idílico. 
Pero que bonito es soñar. Que bonito es pensar en las posibilidades que nos harán felices. 
Y una vez consigues algo de lo que imaginaste, por mínimo que sea, eres tan estúpidamente feliz... 
Que nada consiga arruinarte ese momento, por fugaz que pueda ser. Que tu ying nunca derrote a tu yang. Que tu ángel nunca derrote a tu demonio. Que nunca se rompa ese equilibrio. 
Porque poco a poco te darás cuenta de que en eso consiste tu vida, nadie la controla, ni el destino, ni el karma. Tendrás días felices dentro de la tristeza  y días tristes dentro de la felicidad, para poder compensar el equilibrio. No te sientas mal por estar mal, disfruta tanto de la alegría como de la tristeza. Desátate cuando te sientas atado, amárrate cuando te sientas excesivamente libre. Y así, aprende a compensar tu vida, y a apreciar cada segundo de ella. Y entonces, un día sin más, te sentirás en calma, sin prejuzgarte a ti mismo por lo que crees que eres, sin presionarte a ti mismo por no conseguir lo que crees que mereces.
Aprende a valorarte, y aprende a luchar por lo que realmente te merece la pena.

Con tus ojitos color café.

Con tus ojos que me miras, y me dejas mirarme y pensar que lo que veo es lo que ves, que ves dentro de mí con tus ojitos color café.
Déjame pensar que te apetece mi boca, que te apetecen mis labios, porque es lo que puedo ver en el reflejo.
Sin embargo, a veces me alejas la mirada, con tanta inocencia, me quitas el reflejo de tu mirada, porque te da vergüenza, te sientes débil al mirarme.
Y en mi mente solo pienso, déjame volver a verlos, volver a verme en ti. Volver a ver ese lugar en el que me siento en paz.
Y no paro de preguntarme, ¿qué tendrán esos ojos que me hacen ver el mar? ¿qué tendrán esos ojos en los que ahora me quiero volver a bañar?

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Tú.

Otras perspectivas, otras opiniones. Pero siempre tan tú, tan nerviosa y tan tranquila, tan coqueta y tan sencilla, tan carmín para esos labios que otro besa... Pero en fin, tan tú.
Que, ¿qué espero de la vida?
Pues no espero nada, la verdad. Ha llegado un momento en el que creo que esperar no merece la pena. Ahora soy más de arriesgar, de lanzarme, de luchar por lo que quiero, y no esperar. No esperar a que nadie actúe, ni dejar al destino llegar. Ahora doy más la vida por la gente que realmente me importa y me merece la pena. Me siento menos cobarde, con más cojones, con más ganas de plantarle cara a la vida, de defender lo que creo, de proteger lo mío, de quererme, y de no dejar que la vergüenza o el miedo se apoderen de mí.
Así que, ahí tenéis la respuesta, no espero nada de la vida. ¿Qué esperáis vosotros?

lunes, 1 de septiembre de 2014

Quédate con quien te haga reír.
Quédate con quien te valore.
Quédate con quien te quiera.
Quédate con quien te trate bien.
Quédate con quien te cuide.

O mejor, no te quedes con nadie, sino trata de que nunca quiera irse. Hazle reír, valóralo, quiérelo, trátalo bien y cuídalo. Y entonces ese amor será tuyo, porque habrá elegido quedarse contigo.