Se descalzó y se aventuró a adentrarse.
Primero un pie y luego el otro, llenos de heridas de tanto caminar.
Miró hacia abajo, observando como el agua borraba la nitidez de las marcas en su piel. Y sonrió.
- Tan cerca y a la vez tan lejos - pensó.
Avanzó de nuevo.
Otra pisada más.
"Suaves huellas dejas en la arena".
De nuevo ese recuerdo.
Empezó a correr.
Mar adentro.
Y en él se perdió.
Sabiendo que ya era parte de su ser, comenzando por los pies y hasta su pico más alto.
Bienvenida a casa.