Mira atrás en el camino, lo que ves, tus pasos.
Sigue hacia delante, sigue caminando
aunque sin rumbo, pero no pares.
Esos pasos marcarán lo que has andado
y te mostrarán cada avance.
Si crees que otro camino es mejor,
cámbialo, pero no pares, no retrocedas.
Habrán tiempos mejores y peores,
aunque creas que no merezca la pena
no te rindas, nunca has de hacerlo.
Aprenderás a decidir,
ganarás confianza.
Aunque empiece a costar.
¿Sufrirás? Probablemente.
Pero cuando todo termines te sentirás orgulloso, lo prometo.