martes, 25 de agosto de 2015

P.

Como nunca me han gustado las despedidas, y el día de embarcarte en una nueva aventura es hoy, tú que eres la primera, he dedicido recibirla con los brazos abiertos, aunque estemos lejos, junto a ti. No tengo que recordarte que desviarte un poco de tu camino, no es fácil, pero sí que estamos en edad de asumir riesgos, de viajar a ninguna parte, y de cometer locuras, de vivir. Que quizás tardes una semana en adaptarte a todo aquello, pero siempre merecerá la pena.
Ánimo pequeña, y nos vemos pronto.

martes, 11 de agosto de 2015

Carlos Salem.

Te traes

Saber que andas por ahí
chiquita
comiéndote el mundo con esos ojos
que ya han visto demasiado.
Que no discutes con los pájaros
porque sabes que siempre tienen la razón
(hasta los buitres).
Y que tus piernas largas
dibujan signos de pregunta
que la vida se niega a responder.
Que duermes poco para no perderte nada
y sospechas que todo ocurre en el instante
en que descansas.
Que no les robas las monedas
a los ciegos de amor
ni les compras cupones de la ONCE
para no ganar con trampa.

Que has llorado lo justo y la injusticia.
Que te abres como se abre la mañana
cuando el día merece la alegría.
Que eres tímidamente temeraria
escandalosamente discreta
coherente hasta la contradicción
cometa subterráneo
volcán hecho de nubes
sangre que enciende fuegos
en lugar de apagarlos.

Saber que andas por ahí
chiquita
y que en algún parpadeo me tocas
o te tocas
sin analizar el precio de los besos
ni la cotización bursátil del deseo
hace que el día siga teniendo
el tacto de tus noches
y por lo tanto
me río en la cara de los calendarios
mientras las sábanas bailan
cuando no las veo
un tango feliz de bienvenida.

Y yo
bicéfalo al pensarte
sonrío a nadie
o sea a ti
que llegas y te traes
con esos ojos que ya han visto demasiado
y por suerte
no se cansan
todavía
de mirarme.