jueves, 27 de noviembre de 2014

De estas veces que dejas algo irse pero realmente no quieres que se vaya.

Es triste ver como algo que quieres a tu lado cada vez está más lejos, unas veces has de dejarlo ir porque sabes que es lo mejor y aguantar más es solo tratar de retenerlo, pero otras, puede ser que pierdas por no haber demostrado lo suficiente. 
ERES FUERTE. Ánimo con todo lo que vayas a hacer y si tienes que arrepentirte que no sea por algo que no has hecho. No tengas miedo a pasar por cosas que sabes que no pueden ser del todo buenas para ti, a veces al arriesgar se pierde, pero otras veces, por increíble que te parezca ahora mismo, también se gana. 
Recuerda que no eres más fuerte por ceder menos, la fuerza se mide al aguantar los golpes, y en eso ya somos expertas.
No pierdas el tiempo en pensar qué será mejor o peor, y actúa.

lunes, 24 de noviembre de 2014

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Cuando me pedías que eligiese un color, míraba solamente a los que podían combinar contigo. Podría haber elegido miles de la gama, pero necesitaba uno que fuera como tú, uno que me gustara tanto como me gustabas tú.

Y entonces, de ese color hice mi favorito. 

Pero que combinaras no aseguraba que fueras como él, mi favorito. Sino que fuera combinable con otros miles de la gama.

martes, 18 de noviembre de 2014

Nunca te planteas qué será de tí el día de mañana. Solo fantaseas con aquello que te gustaría ser. No lo que quieres dar a los demás, sino lo que quieres que los demás te den.
But you're not the one you were trying to.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Hola y adiós.


No queremos amar, pero queremos ser amados. Y así nos va. No somos más amados sino cada día un poquito más imbéciles, por esperar a que las cosas vengan solas. Tenemos tanto miedo que nos aferramos a eso, sin darnos cuenta de que la persona que nos amó, se fue sin ser amada.  Que si alguna vez vuelve no será por nosotros. Vendrá, dirá adiós, y se irá de nuestra vida para siempre.

Pero solo un poquito, ¿vale?

Hoy tienes un poco más de mí.

lunes, 10 de noviembre de 2014


Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!
Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las
gentes del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
"Yo te quiero, soy yo".

Pedro Salinas, La voz a ti debida 

Inventario de lugares propicios para el amor


Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia (con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
-sin interés alguno-
en niños, perros y otros animales)
y el «no tocar, peligro de ignominia»
puede leerse en miles de miradas.
¿A dónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.

                                  
                                            Ángel González  

domingo, 9 de noviembre de 2014

El amor está demasiado sobrevalorado en la época en la que vivimos.


Sobrevalorado en el sentido del miedo, miedo a enamorarnos y a disfrutar de esa "imbecilidad transitoria". Imbéciles somos cuando terminamos una relación y rápidamente decimos "no voy a volver a enamorarme", o esperamos a que alguien llegue por arte de magia.
Pero nada se encuentra si no se busca, y por mucho que digamos que no buscamos nada estamos alerta esperando a que llegue. "Un clavo saca a otro clavo", pero ninguno se clava solo.