miércoles, 19 de noviembre de 2014

Cuando me pedías que eligiese un color, míraba solamente a los que podían combinar contigo. Podría haber elegido miles de la gama, pero necesitaba uno que fuera como tú, uno que me gustara tanto como me gustabas tú.

Y entonces, de ese color hice mi favorito. 

Pero que combinaras no aseguraba que fueras como él, mi favorito. Sino que fuera combinable con otros miles de la gama.

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