jueves, 17 de septiembre de 2015

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El amor, al fin y al cabo, no es únicamente el amor romántico que conocemos y tanto nos ocupa. Pues me he enamorado de personas por ser como son, por ser lo que son, y eso, os guste o no, también es amor. 

sábado, 12 de septiembre de 2015

1

No hay ni ruta ni sendero.
- Toca perderse - dijo.

Nada más empezar a caminar, ahí estaba, como si estuviera escrito, una señal, algo que esperaba ser visto, como un mapa del tesoro... 
Lo agarró con una mano y avanzó hacia el norte, hasta que llegó a su destino: una playa desierta, virgen, dulce a los ojos, de color ocre. 
Se agachó, llenó su mano de arena; sentía el calor, la suavidad y cómo se derramaba entre sus dedos. 
Tomó aire y lo soltó de nuevo en un suspiro, como queriendo decir que al fin era libre. 
Fue caminando descalza hasta la orilla, y cual niña daba patadas a las olas salpicando sin cesar, manchando de blanco el azul del mar. 
Parecía feliz.

Aún así cada mañana mira de reojo por encima del agua, como esperando, para ver si la corriente arrastra algo nuevo hasta la orilla. 


Y es que nunca entenderá que las mayores aventuras llegan por casualidad. 

martes, 8 de septiembre de 2015

Pablo Neruda. Agua sexual

Rodando a goterones solos,
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones,
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del
alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.

Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,
bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.

Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.

Y entonces hay este sonido:
un ruido rojo de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.

Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma
en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro al mundo.

y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,
veo caer un agua sorda,
a goterones sordos.
Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.
Ese bendito silencio del "me gustas cuando callas porque estás como ausente [...] y parece que un beso te cerrara la boca." Del que quieres compartir pero no repartes a cualquiera, de tus ganas, de las mías. Así te quiero.

C

En septiembre quiero quedarme, que es el mes de los cambios, de empezar o retomar algo que algún día empezamos. Aquí quiero estar, en el punto de partida, donde todo comienza, en el km 0 de un nuevo y espectacular año. Y bienvenido seas con tu rutina, con tus malditas alarmas, con el otoño, y con mis ganas de volver a verle. Ojalá septiembre durara para siempre.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Cualquier cosa que valiese la pena.

Me gustaba ser el miedo, el inconsciente de la vida, el "si te he visto, no me acuerdo", una lectura por encima, el "me lo llevo por si acaso",  el impulso que motiva, la parada, o el descanso.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Rimas fáciles.

No me gusta que me miren ni me toquen sin motivo, que me busquen el sentido, ni que jueguen a cupido cuando se trata de mi amor. 
No me gustan las dudas, las mentiras, ni las bromas a escondidas, ni siquiera las sopresas, o cadenas que atan presa cuando toca decidir.
Solo pretendo ser libre y diferente, que te guste conocerme, y si la vida lo propone, te decidas por tenerme. 

Que la alarma nunca suene sin haberte decidido, yo no vengo a hacerte daño, aunque si aún no has elegido, hoy me toca ser mía, así que te propongo un trato: quédate con mi alegría y vete por donde has llegado.

Fue aquel momento en el que le conté que al igual que algunos rompen a llorar o a reír, yo hacía un tiempo había roto a vivir. Que no tenía que enseñarme a creer como él pensaba, sino a ver las cosas que no formaban parte de lo esencial. Quería vivir como una persona impulsiva, inconformista. Quería dejar de ver el mundo como todos lo veían, y si estar loco era la forma de hacerlo, quería empezar a enfocar desde esos ojos mi vida. Me miró, me agarró, me besó, y ahí comenzó toda la locura.