No queremos amar, pero queremos ser amados. Y así nos va. No somos más amados sino cada día un poquito más imbéciles, por esperar a que las cosas vengan solas. Tenemos tanto miedo que nos aferramos a eso, sin darnos cuenta de que la persona que nos amó, se fue sin ser amada. Que si alguna vez vuelve no será por nosotros. Vendrá, dirá adiós, y se irá de nuestra vida para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario