miércoles, 13 de febrero de 2013

A ti.

Mas como reflejo de estos días me queda llanto, lágrimas rebosantes de los ojos y mucho amor.
 Un amor, un corazón que dejaste lleno antes de partir, de tu amada, que te ha perdido, que no recibirá más abrazos, ni más besos, no volverá a oír un te quiero de esos labios, a no ser que de la brisa que muevas. Un amor tan verdadero como fuerte, que hizo que de todas las partes del país gente llegara y se llenara la sala con el sonido de sus penas.
 Un solo latir de diversos corazones unidos por un amor común, tú. Por el que todos sufrían y se reunían, al que todos echaremos de menos.
 Tanto en lo bueno como lo malo, en el día a día. Pasarás a ser parte del presente en el recuerdo, como aquel hombre que fuiste, fuerte, tú. Por el que todos sufrían y se reunían, al que todos echaremos de menos.
En ese recuerdo habita tu alma donde se mantendrá presente hasta que todos te den por olvidado.
Como suelen decir, no es un adiós, es un hasta luego. Hasta que volvamos a reunirnos Juan.

 Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,...
 La muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Jorge Luis Borges.

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