Creer que todo es como el aire,
que puede colmar en un suspiro,
un soplido, un estornudo,
la misma brisa se lo lleva.
Que se lo digan al pájaro,
que por él vuela
batiendo sus alas,
creyendo ser libre.
O se lo digan a una gota,
que sin quererlo cae,
y se derrama.
Déjame a mi,
maldito infierno,
que tu calor me atrapa y descompone,
y con él vierto mis gotas,
dejo escapar mis suspiros.
Y nada es libre,
ni quien cree controlar su mundo,
nada es como aire,
nada es como agua,
porque ni quien para su reloj
puede detener el tiempo
y vive, atado, prisionero de la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario