domingo, 9 de noviembre de 2014
El amor está demasiado sobrevalorado en la época en la que vivimos.
Sobrevalorado en el sentido del miedo, miedo a enamorarnos y a disfrutar de esa "imbecilidad transitoria". Imbéciles somos cuando terminamos una relación y rápidamente decimos "no voy a volver a enamorarme", o esperamos a que alguien llegue por arte de magia.
Pero nada se encuentra si no se busca, y por mucho que digamos que no buscamos nada estamos alerta esperando a que llegue. "Un clavo saca a otro clavo", pero ninguno se clava solo.
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