Que, ¿qué espero de la vida?
Pues no espero nada, la verdad. Ha llegado un momento en el que creo que esperar no merece la pena. Ahora soy más de arriesgar, de lanzarme, de luchar por lo que quiero, y no esperar. No esperar a que nadie actúe, ni dejar al destino llegar. Ahora doy más la vida por la gente que realmente me importa y me merece la pena. Me siento menos cobarde, con más cojones, con más ganas de plantarle cara a la vida, de defender lo que creo, de proteger lo mío, de quererme, y de no dejar que la vergüenza o el miedo se apoderen de mí.
Así que, ahí tenéis la respuesta, no espero nada de la vida. ¿Qué esperáis vosotros?
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