Con el tiempo aprendes a conocer, a dar oportunidades, a darte oportunidades, a saber qué quieres en tu vida y qué no. Aprendes a conseguir lo que te propones, a valorar lo que tienes, o lo que los demás te dan, aprendes a seleccionar a las personas, e incluso aprendes a que te rechacen. Unas veces te crees que te comes el mundo y otras el mundo te come a ti.
El tiempo te llena de experiencias, hay algunos que aprenden a quererse a sí mismos, otros que cada día desprecian y se desprecian más. Somos egoístas, apáticos, avariciosos, incluso a veces un poco gilipollas, pero también somos agradecidos, simpáticos, ambiciosos, risueños, unos más listos que otros, pero todos solucionamos problemas. A veces no somos sino estamos, dependemos de la situación y las circunstancias.
Somos capaces de apoyar, aconsejar y escuchar a nuestros amigos una y otra vez hasta que ellos mismos se dan cuenta de que el problema no merece la pena. Somos considerados, muchos sabemos cómo y cuándo decir las cosas. Nos gusta quejarnos, ¡nos encanta quejarnos!, pero acabámos haciendo de todo el trabajo doble, como dice mi padre "ahora te tienes que quejar y, además, hacerlo".
La vida nos enseña que hay que ser fuertes, muchos ya los somos, muchos ya lo sois, muchos ya lo somos, muchos ya lo sois, pero necesitamos repetirlo para sentirnos capaces. El tiempo no es más que tiempo, unos necesitan más y otros menos, pero todas las heridas se curan a no ser que no se cierren.
Sabemos más de lo que creemos, hemos aprendido con el tiempo a aprender, estudiamos gran parte de nuestra vida, unos unas cosas y otros otras, para complementarnos, para transmitir lo que sabemos, para sentirnos útiles. Hacemos de la vida un libro, vamos escribiendo, algunos escriben en el nuestro, dejamos que pinten en él, o sencillamente dejamos que lo lean. De algunas vidas aprendemos todos y de otras solo unos pocos, pero todos somos el alguien de otra, todos enseñamos y todos aprendemos de los demás.
La vida pasa, y con el vienen y van las personas, a veces el cambio es a mejor y otras a peor. No nos gusta pasar por malas rachas, pero el bien surge del contraste.
Aprendemos a acumular vivencias, para el día de mañana poder dar lecciones a los demás. La vida es aprender señores, los extremismos nunca fueron buenos, ni lo serán, a veces es más fácil sobrellevar una situación y otras menos fácil, pero de todo se aprende y con todo se puede.
El tiempo pasa, la vida sigue, y nosotros, pues nosotros vamos creciendo.
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