A veces los años pasan como pasan con el vino, te hacen ser fuertes, o mejores, depende de cómo elijas verlo.
A veces ayudan a poner las cosas en su sitio, a unir personas, a separarlas. A veces solo les da un poco de tiempo para que todo vaya bien.
Pero los años se van, cada vez parecen pasar más rápido, y muchos de los golpes que te da la vida aprendes a superarlos, otros no. Otras veces no es la vida la que te da los golpes, y aprendes a perdonarlos, otros no. Y eso es lo que nos hace ser como somos, y sobre todo ser quienes somos.
La vida pasa, y con ella los años. Pero de la vida aprende quien quiere, o quien puede. Aprende quien es capaz de aprender, quien dedica su tiempo a hacerlo. Caes y no son los años los que te levantan, sino tú.
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