sábado, 30 de enero de 2016

30.1.2016.575

Hoy, es sábado. Día de recordar lo que soy y lo que me mantiene siendo lo que cuando, sin tener apenas uso de razón, decidí ser. 
Muchos no lo entenderéis, pero hoy no es otro día más. El sábado es el mejor día de la semana, de hecho, los sábados son los mejores días del año. 
El sábado es día de salir con ganas, día de volver a tener 12 años, jugar y disfrutar sin ninguna preocupación de esas que a los "adultos" suelen ocuparnos. Es día de dejarte de tonterías y reencontrarte con tu verdadera familia. En definitiva, es día de comerse el mundo.
El sábado es el día en el que por dos horas creo que puedo mejorar un poquito de todo y de todos los que me rodean, y por dos horas me disfrazo de lo que me gusta ser, de lo que quiero ser de mayor. ¡Ah! Y obviamente es el día oficial de "odio los scouts".
Aunque hoy, es sábado. Día complicado desde que estoy lejos, y como cada sábado, es día de echar de menos. Hoy es un maravilloso sábado más (y tan solo un sábado menos para volver a ver a mis personas favoritas del mundo).

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