jueves, 26 de febrero de 2015

Olor a tabaco entre sus dedos, ese maldito chaleco que llevaba cada martes, y en su brazo, aquel abrigo gris. Insinuaba ser una persona inteligente con aquel maletín de cuero marrón lleno de papeles y carpetas aparentemente importantes. Y aquella mirada... se asomaba cada cuando desde aquella habitación incitándote a entrar, como queriendo decir "ven, que estás invitada".

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