3...2...1... Alehop!
Cuesta abajo y sin frenos, sin lugar alguno donde agarrarte.
Miras desafiante la pendiente, cierras los ojos, y te dejas llevar.
El viento acaricia tu piel, cada vez con mayor velocidad.
Con los ojos aún cerrados, sin miedo a ver, segura de ti misma, vas a toda leche y en picado.
Esa sensación de libertad, Dios... Es la vida. Rápida y peligrosa.
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