Niños inocentes, que no piensan con quien ni cuando, solo piensan en jugar.
Juguemos a crecer.
Juguemos a amar, a confiar en alguien nuevo, no porque juegue con nosotros al juego que queremos jugar. Dejemos que ponga sus reglas, que completen las nuestras. Y que cuando se cansen dejen de jugar...
Jugar solos de nuevo, como niños, y que pasen por nuestro juego todos desconocidos que se atrevan a jugar.
Volver a empezar de nuevo, como niños. Sin problemas ni preocupaciones, sin pensar.
¿Quieres jugar? Ven y prueba conmigo.
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