Creyendo que podía controlar mi vida, con mis propias manos sujeté los hilos que me amarran a la seriedad y el orgullo. Esos hilos que una vez cortaste.
Ahora soy libre, libre de mí. Libre de mi orgullo...
Pero lo que no quería era ser débil ante quien sin pensarlo dos veces cortó mis hilos, quien me hizo perder el orgullo y la seriedad.
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